viernes, 14 de marzo de 2014

62. Hoy

¡Qué divertida la Asamblea de Órganos, si señor! Me he emocionado, qué cojones... ¡Me he emocionado! ¡Quieren retenerme! Manda huevos que cuatro cachos de carne hablen entre ellos para intentar que yo, que soy algo más que un simple pensamiento, me quede sentado y mirando. ¡Qué conmovedor! No, no, no, no. No hoy. No me voy a quedar quieto viendo como todo sale bien. ¡Habéis logrado enfadarme! Habéis logrado que os coja con más ganas. Quizá ya Pablo no tome sus pastillitas y eso no me de tantas maneras de aparecer, pero que os quede muy claro que yo siempre estaré, que yo siempre tendré voz y voto en todo lo que ocurra. ¡Porque yo soy la puñetera realidad! En todos nosotros habita un monstruo, y si, te lo digo a ti, que estás leyendo este texto.

Hoy me dirijo a ti, lector. Porque Pablo está profundamente dormido abrazadito y feliz. Ese Pablo es una ficción, una sombra de lo que soy. Controla sus impulsos porque los ha saciado, ¡pero soy incansable! Y tú también lo eres. Dentro de ti, estoy yo. Tengo otro nombre, otra forma de actuar y otros impulsos, ¡pero existo dentro de ti! ¿No me ves? Venga, ¿no has discutido hoy con algún ser querido? Seguro que si, y si no yo seré las ganas de discutir que saldrán por cualquier puta chorrada que pase. Soy tu deseo de sangre cuando el gilipollas de turno te mira mal a ti o a tu coñito. Venga, sabes que existo. Cogerías cualquier cosa que tuvieras a mano y se la estamparías en la cabeza, porque eres posesivo y celoso. Como todo ser humano que se precie. ¡Todos somos monstruos en potencia! Solo hay que saber cómo sacar al monstruo. Y yo sé salir perfectamente, no necesito ninguna excusa. Cuando te vas a la cama, cierras los ojos y esperas que el sueño te atrape, yo estoy acechando

Yo soy tus preocupaciones. ¿Malas notas? Es normal, no vales para esto. No sirves más que para ocupar un hueco en un aula con otros treinta subnormales que luchan por un futuro mejor. ¡Futuro mejor! ¿Qué futuro es mejor que el que yo ofrezco? ¡Ninguno! Porque yo te llevaré allá donde deseas, yo seré tu guía en los momentos de desesperación. Yo soy tu amante, yo soy tu mentira para quedar bien, yo soy tu sonrisa para aparentar delante del maromo de turno. Yo soy tú, y tú eres yo. 

¿Y sabes? Adoro hacer esto. Adoro vivir dentro de ti y sentir tus miedos. Sentir que no tienes más opción que atenerte a mis dictámenes, a decir... "Si, soy tuyo, hazme tuyo, déjate llevar". Y si yo tomo el control, comenzará la diversión. Follarás, beberás, gritarás y pegarás. Y cuando vuelvas a casa con la entrepierna calentita, tambaleándote del pedo y sangrando por la paliza que te has llevado, caerás en la cama y yo estaré abrazándote toda la noche. Te volveré a mostrar lo que el mundo real te reserva, y te ofreceré una vida mejor. No hay nada mejor que dejarse llevar, lector. Y quizá este sea mi final en la historia, porque quizá Pablo ya ha podido controlarme mejor y pronto todo esto acabe, pero te diré algo: SIEMPRE estoy dentro de ti. Y de él. 

Ahora, y después de estas palabras, dejemos que nuestro amado protagonista se levante sudando, llorando y gritando. Ha sido mi despedida, mi pequeña guinda roja y dulce a este pastel. Felicidades, amigo, volveré a mi rincón, pero cuando menos te lo esperes... Ahí estaré.


- ¡Pablo! -Sara cogió el agua que tenía en su mesita de noche y me lo acercó -Respira, cariño, respira. Voy a por las pastillas.
- ¡No, no! -estaba jadeando, llorando y sudando -Estoy bien, mi amor. Ha sido solo una pesadilla...
- Cuando parecía que mejor estabas...
- Hoy... Hoy ha sido la última -y estaba muy seguro de lo que decía... Tanto que no pude evitar sonreír.

No hay comentarios:

Publicar un comentario