"Si el noventa por ciento de mí eres tú y no te tengo, ¿qué puedo hacer? Dime, ¿qué puedo hacer? ¿Qué me queda? ¿Qué hago con mi diez por ciento restante? Oh, complicado romance."
La canción empezó a sonar en el reproductor de vuelta a Madrid en mi coche. Blanca miraba por la ventana y yo no dejaba de mirarla a ella. Había reinado el silencio desde que ella se había subido al asiento del copiloto, y algo extraño hacía que sus respuestas hasta el momento hubieran sido escuetas y tampoco muy interesantes.
"Te echo de menos en mis labios, mi boca aún huele a ti, cambié tus besos con hielo por agua mineral Vichy".
- Me preocupas, Blanca -dije, cambiando de carril. Ahora iba con mucha más calma -no has soltado prenda desde que salimos.
- Pablo, como comprenderás, estoy un poco traumatizada aún y necesito un respiro -ella no dejó de mirar por la ventana -estoy escuchando la canción para evitar pensar.
- La verdad es que es un temazo... -lo era, sin duda.
"Tarde o temprano sé que tú y yo cambiaremos fluidos al precio que sea y sea cual sea el garito"
- Pablo, ¿eres tú el que lleva lo de las vacaciones? -preguntó Blanca mirando por la ventana.
- Si, soy yo... -admito que me extrañó esa pregunta -¿por qué lo dices?
- Que le follen a las vacaciones de Navidad. Necesito unos días para relajarme, encontrar piso y reubicarme -eso me dejó un poco más preocupado todavía.
- No sé cómo voy a poder hacer eso con solo un día de antelación... -pero sabía que en el fondo tenía razón - pero hablaré con Ángel Luis luego.
- Gracias, de verdad.
- No tienes que darlas. De hecho... -si, me había dado una buena idea -yo también necesito un descanso. Me tomaré esas vacaciones.
- ¿Tú también? -me miró con los ojos como plato -entonces... ¿vamos a pasar todo ese tiempo juntos?
- Claro, nos servirá para adaptarnos -en la balanza puse un nuevo peso: que se quedara a vivir permanentemente.
- No sé, Pablo, yo no quiero depender de ti...
- No vas a depender de mí, vamos a convivir, y eso no es tan sencillo como entrar en casa y ya.
- Si, ahí tienes razón...
"No recuerdo horarios pero fue mágica velada, tu compañía siempre agrada." "Gracias." "De nada."
- Sigo pensando que deberías hacer algo en contra de ese tío -Blanca suspiró -Te ha maltratado, debería pagarlo.
- No voy a volver a hablar del tema, Pablo -no me miró, seguía observando la ventana -me la jugué al irme con él, me la jugué siguiendo con él cuando me gritaba e insultaba y me la jugué engañándole. Fue un error pisar Madrid, pero al menos me he deshecho del problema -hablar del tema me cubría de sudor frío, pero más aún ver cómo ella trataba el tema -Que me pegara ha sido algo que me he buscado yo solita. Si hubiera hecho las cosas bien, le hubiera dejado y luego me hubiera dejado llevar, lo que suele ser hacer las cosas con cabeza, esto no habría pasado.
- Sigo sin verle la lógica...
- No es tan difícil de verla. ¿Has cometido algún error en tu vida? -esa pregunta era algo absurda, pero parecía esperar una respuesta afirmativa, la cual vio su respuesta con un simple gesto con la cabeza -Bien. Cuando has cometido errores, ¿has pagado el precio?
- Si, pero...
- Bien. Yo he cometido un error y yo he pagado el precio -sacó su móvil del bolsillo, lo miró y lo volvió a guardar- pero yo al menos he conseguido dejarlo atrás. Hay quien vive con el error toda la vida sin considerarlo un error, y yo no quería seguir sufriendo -bajé un poco la cabeza. Lo iba pillando -He pagado el precio de serle infiel al Demonio. -No pude evitar evocar la imagen de un ángel destrozado contra el suelo, con sus alas heridas y su armadura destrozada.
"Te echo de menos si tú no estás, yo no concibo la vida sin ti, jamás... Tú, si tú, tu eres tan grande, mi pequeña... Me siento mal, y si... Otra vez es por ella."
- Ángel, soy Pablo, ¿cómo te trata la vida? -hablé desde el manos libres de mi coche.
- ¡Espinosa! Me cago en la puta, ¡aquí está mi hombre! ¿Cómo te encuentras? -por suerte él no sabía nada de la historia de Blanca -¿a qué debo tu llamada?
- Verás, tengo que pedirte un favor muy grande. Un doble favor, para ser más exactos.
- Bueno, si lo que quieres es una noche de amor, no cuentes conmigo -estaba bebiendo. Se le notaba. Y eso me beneficiaba.
- Tengo que cambiar unas vacaciones para que me coincidan y que no se quede la oficina vacía -miré a Blanca, que sonreía -soy nuevo en eso de organizar estas mierdas y me he pillado los huevos con la cremallera...
- Joder, Pablo, ¡estas cosas hay que decirlas antes! -Fernández eructó sonoramente, y Blanca se tapó la boca para no reírse a carcajadas -¿y qué vas a hacer?
- Bueno, tuve una charla con mis empleados para ver quién quería cambiarse unas vacaciones a estos días para que nos coincidiera, y decidí que yo debía ser uno de ellos por mi error.
- Así que quieres que te ponga las vacaciones ahora para que no se quede la oficina sola, ¿no?
- Eso es. Y una de mis empleadas también se ha ofrecido como conejillo de indias para que todo esté cuadrado -miré a Blanca, que seguía tapándose la boca para no reírse.
- ¿Quién será la víctima? -ese comentario nos dejó un poco fríos a los dos.
- Blanca. Blanca González.
- Ah, si, la del culazo. Qué buena está, la hija de la gran puta... -Blanca abrió los ojos como platos y me miró. Yo evité reírme, pero en el fondo Fernández tenía razón -Una putada no tener ese bombón rondando por la oficina... Pero también me da pena no verte a ti, Pablo.
- Ángel, tío, como si no pudiéramos quedar después del curro para emborracharnos como cubas...
- ¡Qué razón tienes, amigo mío! Lo vamos hablando, me pillas dándome un caprichito escocés de muchos años.
- Se te nota, macho, se te nota... ¿Nos lo arreglas entonces?
- Claro, amor mío, por mi vasallo más efectivo, lo que sea. ¡Nos vamos viendo!
- Dale caña, Ángel.
"Idilio ya no solo de fin de semana, pero en días laborables, cada vez con más desmesuradas ganas. Mi dependencia por ti, me alarma. Alcanzo el Karma, yo quiero alcanzar la cama y basta..."
- Cada vez me gusta más la canción... -Blanca me miró, y yo la miré con un punto de picardía.
- ¿Si? -cambié un poco la voz para hacerla más seductora.
- ¿Sientes lo mismo que dice la letra? -ella se acercó a mi, y yo seguía mirándola, a pesar de ir a gran velocidad por la carretera.
- Sin duda... -ella fue llegando hasta mi boca...
"Oda a mi musa depravada... Esto es una historia de amor, a una BOTELLA, ¿o qué te pensabas?"
Blanca me miró a los ojos. Yo la miré un segundo más y volví a mirar a la carretera. Ella se sentó de nuevo en su asiento y se quedó callada por el resto del viaje.
"Te echo de menos si tú no estás, yo no concibo la vida sin ti, jamás... Tú, si tú, tu eres tan grande, mi pequeña... Me siento mal, y si, otra vez, otra vez... ¿Otra vez la botella? Otra vez es por ella..."
(Para que disfrutes de la canción de este capítulo, el título es "...Ella" de Sho-Hai, del disco "Doble Vida", y podéis disfrutarlo pinchando AQUÍ)
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