De todas las magníficas ideas que has tenido a lo largo de tu vida, Pablo Espinosa, esta es la que podría doctorarte con honores en la Universidad del Retraso Mental Avanzado. Pero para qué mentir, me has impresionado. Esto es algo divertido para mí, porque lo que vas a vivir hoy es puro sufrimiento, y qué cojones, seguramente esta noche y durante muchas más dormirás solo. Bueno, solo no. Dormirás conmigo. ¿Crees que una mierda de pastillas te van a salvar de mí? No, amigo, no. Estás muy equivocado. Las drogas me potencian, y que te dejen más gilipollas de lo que ya eres solo me beneficia. Estás perdido, Pablo...
- Joder, ¿quieres callarte de una puta vez?
- Esto... Solo le dije que era un euro con treinta y cinco... -el farmacéutico me miraba asustado. Pero no tanto como Sara.
- Oh, eh... -me acerqué al hombre que me atendía bajo la mirada de toda la Farmacia -sufro de doble personalidad. Mi doctor dijo que era temporal, lo siento muchísimo.
- Tranquilo, no pasa nada -metió el medicamento en la bolsa y me la dio junto con el cambio, y me marché de aquel lugar seguido por Sara, que seguía estupefacta.
- ¿Qué cojones te ha pasado? -abrí la puerta del coche y la miré queriendo aparentar que no me pasaba nada, aunque si me pasaba
- No sé, supongo que estaba escuchando a la gente de alrededor y me puse nervioso -la mentira no se te da nada bien, amigo mío -Estas jodidas pastillas me están afectando.
- ¿Y cuándo podrás dejar de tomarlas? -ambos cerramos la puerta y metí las llaves en el contacto.
- Cuando me sienta mejor. Espero que dentro de poco...
¿Dentro de poco? Ya te gustaría, pedazo de subnormal. Vas a vivir pegado a esas pastillas, vas a vivir conmigo, ¡vamos a ser muy buenos compañeros de piso! Tú y yo, juntos, peleando siempre. ¿Te imaginas las escenas cotidianas? Eso si, tú serás la mujer. Y te azotaré cuando te portes mal. Y siempre te estás portando mal...
- Más te vale que te calles o te juro que vas a pagarlo. ¡No me voy a dejar vencer por ti!
Ah, ¿no? Pablo, Pablo... Yo hace mucho que gané, hace mucho que te gané. ¿No lo ves? Estás hablando solo, gritando a la luna de tu coche y a punto de atropellar a dos viejos que están cruzando el paso de peatones. Esta te la aviso, a la próxima no.
- ¡Joder, Pablo, frena! -y frené a milímetros de la pareja de ancianos. Sara estaba agarrada donde podía, y yo respiraba de forma acelerada -¡Nos vamos a matar como sigas hablando solo y haciendo estupideces!
- Necesito una pastilla... -cogí la caja y me tomé una Tiadipona. Me sentí más tranquilo al instante, quizá por la costumbre.
- En serio, Cariño, esto es grave...
- El doctor me ha dicho que es temporal. Me tomaré otra, mejor -recordé que en casa esperaba Blanca y me tomé otra más. Necesitaba sentirme drogado.
Drogadicto. Eres un drogadicto. Toxicómano, adicto, un yonki. Oh, si, me encanta, te has degradado al máximo, ¡has conseguido excitarme! Venga, Pablito, sube a casa, este momento será épico. Yo te llevo hasta la puerta y abro, no te preocupes. Mira a Sara, qué sonrisa, me encanta verla así de feliz... Se va a llevar una verdadera decepción, y lo sabes. Mírala, te está acariciando el rostro preocupada. ¿Sabes por qué? Porque me está viendo a mí. Venga, que llega el gran momento... Deja que lo disfrute en primera persona... Serás tú el que lo haga todo. Adelante, entra.
- Sara, antes de abrir -recobré el conocimiento justo cuando metí la llave en la cerradura -antes de entrar, quiero que me prometas que, pase lo que pase, esto no ha sido algo que he buscado.
- ¿A qué te refieres, Pablo?
- A esto... -y abrí -Hola Blanca, he llegado, y traigo visita.
- ¡Ah, hola! -su voz sonó en el descansillo, y cuando miré de nuevo a Sara estaba pálida -¿quién es?
- Es Sara -esa no era mi voz, ese no era yo... -y ha vuelto a casa.
- ¿Quién coño es esa, Pablo? -Sara no quería entrar.
- Ah, si, se me olvidó comentarte que me la he estado follando estos días que tú no estabas -¡no! ¡Ese no soy yo! Recupera el control... -te repito que no lo he buscado, Cielo. Pero quiero solucionar este entuerto, y para eso necesito que pases.
- Estás loco, Pablo -Sara me miraba a la cara, y veía en mí mi gran problema.
- ¡No, Sara, es solo temporal!
- ¿Qué es temporal, Pablo? -Blanca entró en escena. Recordadme que apuñale a mi doctor repetidas veces con un bisturí.
- El médico me ha diagnosticado doble personalidad temporal debido a mis actuales problemas emocionales -me apoyé en el marco de la puerta y respiré hondo. Las pastillas no estaban funcionando -os pido amablemente a las dos que os sentéis en el salón y que me escuchéis, tengo que hablar con vosotras.
¡Bueno, par de zorritas! Bienvenidas a mi guarida. Ese par de chochos bien follados va a escuchar lo que digo ahora mismo porque aquí manda ni nabo grande y jugoso, el cual las dos os habéis comido con ganas. El gilipollas aquí presente se cree un héroe juntándoos a las dos gatitas para que luchen por él, pero lo divertido es que os veo las caras y solo siento odio. Personalmente a mí el odio me la pone muy dura, y solo tengo la tentación de meteros en la cama y montarme un trío tan épico que no os olvidéis de mí jamás, pero...
- ¡Joder, basta ya! -grité y me eché las manos a la cara, bajo la mirada de Sara y Blanca, que no podían creer lo que oían -Eso no soy yo, las pastillas no están haciendo efecto, y para nada es lo que yo pienso.
- Así que para eso me has traído aquí -Sara se cruzó de brazos y miró a un lado -para ver si con un poco de llantina y de intentar quedar bien podías llevarnos al catre a las dos, porque vamos, mucho no te ha costado...
- ¡Para nada, Sara! -aparté las manos de mi cara y golpeé la mesita, que dio un bote y sobresaltó a las dos chicas y a Nuka, que pasaba por allí -Venía a dar una sencilla explicación de lo que ha ocurrido durante este tiempo y arreglar todo esto.
- Pues estoy esperando, Pablo -Blanca seguía cruzada de brazos mirándome desde una esquina.
- Vale, empiezo. Si de repente digo algo fuera de lo común, no soy yo. Sabéis como soy, y sabéis que no soy capaz de decir nada como lo que he dicho hace un momento, es efecto de las pastillas.
- Que empieces, tío -Blanca gritó, y a esto reaccionó Sara mirándola.
- ¿Te quieres calmar? -¡me estaba defendiendo! buena señal -Tiene problemas, ¿vale?
- Si, ya te digo que si los tiene. No sabe con quién ha estado jugando...
- Espera, espera, ¿eso es una amenaza? -Sara se levantó de su asiento -Espera... Yo te he visto antes...
- Vivo por Fuentebella, claro que te sueno -cosas de parleñas. Y yo ahí, mirando, luchando contra aquello que se hacía sitio por salir -y este gilipollas nos ha engañado a las dos.
- Cuidado con lo que dices, guapa -Sara me miró de nuevo -Te habrá engañado a ti, pero a mí este no me torea, y en cuanto lo haga me largo.
- Sara, me dejaste cuando Susana me besó, y eso por suerte ya lo hemos hablado. Pero después estuve mal, muy mal. Necesitaba las pastillas a todas horas, solo era capaz de ahogarme en lágrimas, y cuando solucioné el problema con Fernández y me ascendieron ella era una de mis empleadas. Y entonces un día entró en mi oficina provocando con esas tetas que tiene y ese culo y me la puso enhiesta. ¡Mírala! ¿No te la follarías? ¡Yo lo he hecho!
- ¡Pablo! -Sara me sacó del trance, y lloré. Acababa de hacerlo de nuevo.
- Así que eso era, ¡solo me querías para follar! -Blanca se metió en la habitación sin cerrar la puerta y empezó a meter sus cosas en la mochila.
- ¡No, Blanca! No era solo eso -miré a Sara -yo te echaba de menos, yo te quería, y te quiero, pero ella vino a casa y me conquistó... No sé cómo pasó, pero me vi en la cama con ella y todo parecía indicar que tenía que pasar, ¡pero ella era solo una amiga! ¡Le conté lo nuestro y me aconsejó seguir adelante!
- Espera, espera, ¿ella sabía de mi existencia? -Sara ya estaba enfadada, pero ahora estaba rabiosa. Se levantó y miró a la habitación -Y aún sabiendo que yo estaba en su vida, que había una persona, ¿fuiste tan zorra de venir a por él?
- ¡Me invitó a cenar! ¡Y yo tenía novio! -Blanca salió de la habitación y le gritó a Sara. Mala idea, Blanca.
- ¿Y teniendo novio eres tan guarra de meterte en su cama? Dime Cielo, ¿cómo ocurrió? -si algo me estaba ayudando a salir adelante era saber que Sara estaba conmigo.
- Bueno, cenamos juntos, se me cayó el batido encima y cuando me estaba duchando para quitármelo ella se resbaló limpiando y se hizo daño en el tobillo.
- ¡No me jodas! ¿Y caíste en esa mierda? -empezó a reírse sonoramente. Blanca parecía muy enfadada, y yo empezaba a asustarme -"Oh, Pablo, estoy herida, ayúdame, mi hérore..." Cariño, a veces eres muy pavo.
- ¿De qué coño vas, hija de la gran puta?
- ¡Chicas, silencio! -grité yo, y muy alto. Nuka estaba escondido detrás de un mueble y temblando. Me acerqué a él y lo acaricié un instante. Ronroneó y lo cogí para llevarlo a la habitación y cerrar la puerta. No se merecía sufrir esto -La ocasión nos invitó a ambos a dar el paso, y después de problemas con su ahora ex, me la traje a casa porque no tiene dónde vivir.
- Espera, que esta también me la sé -Sara se levantó y se acercó a Blanca -No tienes dónde vivir, pero llamaste a Pablo para que te recogiera, le lloraste un poquito y con la excusa de que ibas a buscar dónde vivir te viniste aquí. ¿Me equivoco?
- Yo quería buscar un sitio donde vivir, pero fue él quien me lo propuso -Blanca era notablemente más alta que Sara, y se acercó un poco más haciendo que ésta tuviera que levantar la mirada -y tenía la esperanza de que no aparecieras nunca más para quedarme con él.
- Pues mira dónde estoy, zorra -Sara sacó la mejor de la sonrisas y le dejó paso hacia la puerta -y tú estás en el sitio equivocado.
- Eres un cabrón, Pablo -Blanca cogió su mochila del suelo y se dirigió a la puerta -has jugado conmigo como te ha dado la gana.
- No estaba seguro -bajé la cabeza -y tenía miedo por si no volvía a sentir lo mismo por ella -en ese momento cogí la mano de Sara -pero poco a poco me he dado cuenta de que ella es la persona a la que amo. Y quería solucionar esto cuanto antes. Mejor ahora que cuando hubiera avanzado más y te hubiera hecho falsas ilusiones...
- El loco y la zorra juntos de nuevo en su puto agujero de mierda -Blanca abrió la puerta de casa y echó un vistazo a todo, además de escupir en el suelo -pediré el traslado a otro departamento ahora mismo. Has sido lo peor que me ha pasado en la vida.
- Eh, zorra, ya sobras aquí -Sara se dirigió a la puerta y la fue cerrando -no nos vuelvas a molestar, ¿vale? ¡Suerte! -y cerró la puerta en sus narices.
Todos los capítulos ordenados y actualizados, aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario