viernes, 11 de noviembre de 2011

18. Luz

LuzSueñoPechoDormirJugueteMamáBañoPapáLechePapillaChupeteLlorarGateoBiberónPasosJuegoDibujosNavidadRegalosFamiliaCamaGuarderíaAmigosJugarSaltarCaídaLlorosCrecerColegioClaseCompañerosBalónFútbolGolExamenDeberesNotasSusanaCasaCamaAlegríaVidaParejaUniversidadEstudiosFiestaCubataVómitoCocheFútbolAtletiAprobarLicenciaturaOposiciónIndependizarseCasaCamaSusanaAyuntamientoTrabajoFernándezAyerInformeAmorComidaTiempoViajeVeneciaBodaRechazoMuerteDolorFernándezAyerBalanceLágrimasMetroSaraPisotónFriday'sSaraCosquillasAtletiGetafeAmorParejaSaraSusanaSaraSusanaSaraSusanaMazdaLluviaDavidBourbonCocheCarreteraIndecisión... Camión.

Pablo... Mi amor... Tienes que girar el volante.


Pablo, escúchame, el volante, gíralo...


Pablo, por favor, no me hagas esto, gira el volante.

Tu voz, tan dulce...

Pablo, no hagas tonterías, tienes que girarlo

Tus labios, tan deseables...

Pablo, por lo que más quieras, gira

Tu mirada...

Pablo, gira el volante, no te distraigas

Tu calor, tus besos...

Pablo, te amo. Despierta.


Luz... Mucha luz... No veo nada... Sólo la escucho a ella... Sólo la siento a ella... Mis oídos se centran en su voz, mi sonrisa aparece cuando ella está, mis manos acarician su suave piel... No... Esto no es piel... Es cuero... del volante... ¡JODER!

   El volantazo me sacó de la trayectoria del camión y con un gesto de habilidad casi inhumana volví a colocarme en la carretera. El medidor de velocidad no bajaba de los 250 kilómetros por hora y mi adrenalina se había disparado. Ver pasar mi vida en un instante... Verla a ella en mi trance de muerte... Era una señal, era la respuesta que necesitaba.

   Ve a mi casa cuanto antes. Tenemos que hablar. Tardaré media hora.

   Eso fue todo lo que aquel mensaje de texto contenía. Aceleré con ganas, ya centrado en llegar a casa y encontrarme allí con ella. Entré en Madrid, atravesé sus calles y ahí está, ahí está, la puerta de Alcalá. Bajé y llegué hasta la Gran Vía, donde giré y dejé el coche, de nuevo con el depósito hasta arriba tras pasar por la gasolinera, en mi plaza de garaje. Veintiocho minutos, y ahí estaba ella, en el portal, esperándome.

   - Has venido antes de lo que imaginaba -dije al acercarme
   - ¿Has cambiado ya de opinión? -preguntó ella
   - Creo que si. Sube, como te dije, tenemos que hablar.

   Cerré la puerta tras de mí y dejé las llaves del coche en la habitación. Nuka ya dormía, era tarde. Por suerte le había dejado la comida preparada antes de salir. Me acomodé y me senté en el sofá. Ella, frente a mí, aguardaba con expectación.

   - Bueno, ¿por dónde empezar? Si, quizá por lo básico. Tengo que contarte lo que me pasa, y es que mi corazón estaba dividido. Dividido entre dos personas que amo. Pero hoy, en un momento puntual de la noche, he abierto los ojos. Estaba cegado, completamente cegado. No sabía lo que hacía, lo que pasaba, lo que me rodeaba... He sentido el frío aliento de la Muerte en la cara, y ha sido entonces cuando apareciste tú, tu imagen, tu recuerdo, para salvarme. Ha sido entonces cuando sabía que te necesitaba a ti y no a... bueno... a la otra chica. Siento tener que contarte esto de esta forma, pero si lo hago es por un motivo. Te necesité, tanto como el aire para respirar. Hoy amé de verdad, hoy era tan puro que ningún pensamiento pudo turbar mi percepción. Eras tú. 
   - Y si soy yo, ¿por qué dudaste?
   - Aparecer así en mi vida de nuevo no fue fácil. Ha desmoronado todo mi esquema. Desde lo del Metro, algo cambió en mi. Estábais las dos en el mismo lugar. Una doble aparición que me descompuso... Pero de la que he renacido... hoy.
   - Parece que ha sido un día muy completo, Pablo...
   - Lo fue. Y no quiero terminar esta explicación sin antes decir...
   - ¿Sin antes decir qué?


   - Que te amo, Sara. Y que no quiero que te vayas nunca de mi vida.


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