domingo, 13 de noviembre de 2011

22. Vendetta

   Cuando llegué, por extraño que parezca, Sara reposaba durmiendo en el sofá. Nuka, como buen gato pesado, estaba tumbado a su lado, cerca de su estómago. También se había acostumbrado a las tripas de Sara para entretenerse, y a su calor para dormir. Por suerte, la comida aún reposaba caliente en el microondas y una lata de cerveza bien fría me esperaba en la nevera. Comí tranquilamente mientras leía el periódico y observaba a Sara dormir. Era algo mágico, un espectáculo magnífico. Transmitía paz y tranquilidad, y sus curvas parecían adaptarse a cualquier lugar en el que se tumbara, incluso a ese sofá normal y corriente. Entendí por fin al gran Steven Tyler y lo que decía en aquella bonita canción.
   Terminé de comer, recogí lo que había puesto y, viendo que aún era pronto, cogí a Nuka, dejándolo a un lado, y levanté en volandas a Sara para llevarla a la cama, donde yo también descansaría un rato. 

   - ¿Qué tal el trabajo? -su voz era una mezcla de susurro, gemido y gruñido. Estaba bien dormida...
   - Agobiante. Tenía ganas de volver a casa para verte.
   - Pues aquí me tienes...
   - Si, y vamos a dormir -dije, tumbándola sobre el lecho.
   - Eso me gusta más -respondió sonriente, aunque con los ojos cerrados.

   Cubrí su cuerpo con la sábana y me cambié para acompañarla en su dulce sueño. Cuando me dejé caer sobre la cama, reptó como pudo hasta abrazarse y acurrucarse en mi regazo. Y, después de quedarme sonriente unos minutos, caí dormido.

   Me desperté con un sobresalto. Sara ya no estaba a mi lado, y hacía algo de frío, quizá porque las ventanas estaban abiertas. Ya había anochecido, y la oscuridad poblaba mi casa, aunque había un atisbo de luz en el salón. Lo más llamativo era escuchar a Nuka, que maullaba sin parar.
   Me levanté de la cama y fui al baño. Sara estaba tumbada en el sofá, viendo la televisión, pero no dijo nada a pesar de saludar. Al salir del baño fue cuando todo cambió: Frente la televisión estaba Susana, sonriente, mirándome. En sus manos vendadas reposaba un bate de baseball ensangrentado y en su rostro había una sonrisa más que diabólica.

   - Se te olvidó cambiar la cerradura, Cariño -dijo Susana, apagando la televisión manualmente y dejando todo a oscuras, sólo iluminado por las luces de la calle.
   - ¿Qué has hecho? -pregunté asustado, tanteando cada rincón de la habitación. Busqué el interruptor, pero no funcionaba la luz.
   - Me he tomado mi vendetta personal. ¿Crees de verdad que iba a dejar que esa zorra se quedara contigo? - la voz de Susana sonaba cerca, muy cerca.
   - ¡Maldita seas! ¿Qué le has hecho? - me lancé contra el sofá y pude rodearlo para ver a mi amada.
   - ¿Yo? Nada malo. Apalearla hasta que se dejó de mover.

   Sara yacía inerte en el ensangrentado sofá. Su cuerpo estaba completamente deformado y amoratado, tanto que tuve incluso ganas de vomitar. El brazo derecho estaba partido, los dedos de la mano izquierda parecían colgar de la propia piel y el cráneo estaba hundido completamente, emanando sangre de la gran grieta que coronaba su cabeza.
   Me levanté, lleno de furia, y me lancé a la caza de Susana a ciegas por mi casa. Su voz me llamaba dulcemente, tentándome, y yo la seguía sin pensar. Quería matarla, quería hacerle pagar lo que le había hecho a Sara. Corriendo por la casa, tropecé con algo. Miré que era, y pude ver los restos de un Nuka partido por la mitad, cortado con el mismo cuchillo que ahora Susana tenía en la mano, a la cual podía ver sentada encima mía. Su mirada amoratada era la mejor muestra de locura que había visto jamás. El miedo me inundó, y empecé a llorar de forma nerviosa.

   - Tranquilo, Cariño -repetía Susana, acercando el cuchillo a mi cuello - No pasa nada, tranquilo. Escúchame, Amor. Vamos, tranquilo... Despierta.

   ¿Despierta?

   Con un grito ahogado salté sobre la cama, llevándome por delante a Sara, que trataba de calmarme. Rápidamente ella cogió mis pastillas y me las tendió, con una botella de agua.

   - ¿Qué ha pasado? - dijo, nerviosa -Joder, estaba acojonada...
   - He tenido la peor pesadilla de mi vida...


Todos los capítulos ordenados y actualizados, aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario